jueves, 3 de abril de 2008

Athenea, en mis solitarios blogs que nadie leera...a la aceptación de mi ponencia.

Amelia, sentada en su silla desvencijada por el tiempo, junto a su escritorio, que hasta hace algunos meses funcionaba como generador de ideas, supo que algo iba a ocurrir, las nubes con su caractéristico color azul en un momento se tornaron grises, anunciaron el designio de los dioses, y sobre una de ellas, hizo su aparición la majestuosa Athenea, encarnada en una bella lechuza, ¿Quién es Amelia (una simple semidiosa) para recibir semejante favor de la divinal Diosa? asombrada, cayó de rodillas y sobre sus mejillas aparecieron sus características lágrimas oscuras; de pronto, Amelia observa que en la pata de la sublimal Lechuza, hay un pequeño cordón atado, el cual sostiene una nota, que dice lo siguiente: eah! simple Amelia, en mi infinita sabiduría, te he concedido presentar, ante los simples mortales, tú tangible mundo de ideas acerca de mí, pero antes de eso, debes cumplir una pequeña tarea, corregirlo, para que ellos puedan entender que aquí en el Olimpo, las citas y los resumenes tienen una lógica propia, que ningún hombre puede entender, una cosa más dile a la maga que me deben una hecatombe...tu divinal diosa ATHENEA.