domingo, 24 de agosto de 2008

Fea. Sunit Namjoshi
Érase una vez una criatura increíblemente fea. Se le caía la baba; los mocos goteaban por su nariz, la cera por sus orejas y la porquería estaba pegada a sus andrajosos harapos. Su sexo era indeterminado, pero después de su muerte la gente acordó que una vez había sido mujer. Esta criatura no era única, ni tampoco excepcional en ningún caso: cuando nació, por ejemplo, no hubo rastro de algún defecto congénito. Pero, con el tiempo, tendió a generar tales extremos de aversión, sin ningún esfuerzo, que al final adquirió cierto estatus. Entre los doctores y psiquiatras ella era la Aberración Enfermiza. Para los disciplinados hombres trabajadores era el Espectro del Fracaso. Para jovencitos y principitos, era el Objeto de Desprecio. Y para muchas jovencitas, y también mujeres, era la Completamente-Inexistente, excepto cuando tenían horribles pesadillas. En resumen, para la gente en general ella se convirtió en el Ejemplo Viviente de lo que ellos sinceramente nunca querrían ser. ¿Había sido pobre? Ellos no querían ser pobres. ¿Había pasado hambre? Ellos comerían bien. ¿Había sido tonta? Ellos serían cultos. ¿Había trabajado como una esclava? Ellos tendrían tiempo libre. Desgraciadamente, estas aspiraciones nobles crearon problemas. No todos podrían tener tiempo libre, no todos podrían comer bien, pero eso no importaba. Los valores permanecían.
Moraleja: Incluso las criaturas más inferiores sirven a la humanidad, ciertamente, ella sirve y sirve…

miércoles, 6 de agosto de 2008

Anais Nin


"Me niego a vivir en un mundo ordinario como una mujer ordinaria. A establecer relaciones ordinarias. Necesito el éxtasis. Soy una neurótica, en el sentido de que vivo en mi mundo. No me adaptaré al mundo. Me adapto a mí misma." Anais Nin.