jueves, 22 de noviembre de 2012



Como dueles corazón, como dueles, me asfixias cuando estás así, ausente de mi, inmerso en tu propio dolor. Tanto  tiempo dado, tanto esfuerzo para que no se hiciera realidad  el sueño, tantos kilómetros cruzados para que de un día a otro partas a tierras lejanas.
Y es que esta tristeza que siento, la que quisiera dejar  tirada en cualquier lugar, no me suelta, se ha cosido a mi como la sombra de Peter pan, ya ni siquiera me permite respirar, o pensar cabalmente, soy un títere a su voluntad.
Me siento presa de estos sentimientos tan oscuros ¿a dónde se ha mi ser racional? ¿Acaso murió? Ya no se ni quien soy, ni que quiero, me desespera estar bien hoy y mañana más o menos, para después sólo estar peor.
¿Qué demonios tengo en mi cabeza?

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Como cuesta asumir el ahora.

Creo que poco a poco voy asimilando esta tormenta, estoy acostumbrandóme a no pensar y no sentir tristeza, no puedo cambiar nada, sólo trato de asumir que no soy nada ni nadie en este momento. 
Tengo muchas preguntas sin respuesta, hay días que la duda me ahorca, pero sólo hay que respirar profundo y guardarse las lágrimas.
Reconozco mis errores y mis debilidades, asumo mi parte de la culpa, no debí hacer esto o aquello, pero el daño está hecho, ni siquiera pidiendo perdón se remediará algo. 
He aprendido algunas lecciones estos días:
1. No puedo victimizarme. 
2. Decir que sucedió y ya, no debe ser consuelo de nadie.
3. No se si alguna vez caeré otra vez en lo mismo, pero al menos estoy consiente de lo que puede pasar. 
4. No tengo necesidad de sufrir ningún desdén que venga de cualquier persona. 
5. El problema no siempre soy yo. 
6. De vez en cuando hay que creer en algo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Al otro lado del pensamiento.

Hoy sólo quiero olvidar todo, irme en un viaje de color verde y no regresar nunca más, todo me importa pero nada me interesa, siento nostalgia por lo que se fue y no regresará, siento el deseo de partir a esa travesía donde el tiempo no pasa, a ese bendito lugar en el que no puedo pensar, donde  los tormentos de mi existencia no están. Se que habrás de estar ahí, convertido en alguien bueno con tu mano extendida esperando a que llegué, deseando no irnos jamás. 
No habrá que decir nada, tan sólo sentir como fluye todo, escuchando el canto de las olas que cobija suavemente nuestros cuerpos, en ese mar del olvido, no hables, sólo siente, déjate llevar por el infinito regocijo de ser, de estar, transpira amor y tranquilidad, sólo seamos nosotros al otro lado de los pensamientos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Y entonces que se le va hacer...

No se me antoja tocarte, ni besarte, simplemente no me atraes...duras palabras que hace tres años alguien me dijo, nunca supe porqué, y hoy esa pregunta vuelve a surgir en mi cabeza. 
Si, si ya me dijiste que no querías hacerme daño, pero debe haber algo más, ¿es que soy una mujer tan aburrida que no cumplo tus expectativas? ¿no te parezco atractiva? Estoy consiente de que soy una ñoña, y a veces muy cuadrada, pero no me gusta que me traten como una débil, que más importaba, el daño estaba hecho.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Solo lo que quería.

Deseaba ser una chica mala, libre, ajena a Dios y sus mandamientos, adscrita a sus propias convicciones, por eso él era todo lo que ella no tenía, esa pasión con que vivía cada momento de su vida, era un brillo atrayente, quizá por eso nunca pudo decirle que no. 
El suave toque de sus manos, esfumaba la frialdad que ella poseía, ese calor tibio que despedían las yemas de sus dedos, siempre fue tan singular, ahora solo quedará el recuerdo de la calidez con la que alguna vez la miro, esta mujer que alguna vez se sintió libre entre sus brazos ahora emprende el camino del autoreconocimiento y la aceptación de la inherente soledad con la que siempre ha convivido. 
Es esa soledad que no necesariamente tiene que ver con estar acompañado, sino una que implica independencia emocional, y resignación ante lo que se manifiesta como un destino, y una latente vivencia, ha llegado a comprender que las personas no necesariamente están ahí siempre, deben ir hacia sus propios caminos o finalidades. 
Hay cosas en la vida que siempre se extrañarán, como los viejos sitios donde se amo la vida, dice la canción, o las personas que sin ningún interés nos prestaron su hombro para llorar, reflexionando sobre esto, ella supo que ese momento había llegado, no volverían a hacer juntos las mismas cosas de siempre, ya ni siquiera podría intentar tocarlo, ahora ya no se pertenecían. 
Quizá hubiera dado la vida entera por estar con él una vez más, pero todo fue tan rápido que ni siquiera pudo pensar coherentemente, y la chica lo ahuyento de la única forma que pudo hacerlo, odiándolo en el instante, después se arrepintió pero era demasiado tarde, todo terminó. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Iniciando nuevamente el camino hacia la aceptación de la soledad.


Esta es otra de las tantas veces que siento una gran tristeza, no puedo dejar de culparme por lo que hice o lo que deje de hacer, a veces como hoy, me sale un ser estúpido que tengo dentro, se llama rabia y su apellido es celos, hace enojar a los que están a mi alrededor y pues con justa consideración, terminan por irse. Quisiera esconder a Rabia Celos, pero la mayoría de las veces no puedo, y justo ha hecho de las suyas. 
Envidio a las personas que pueden quitarse sus caras largas y sonreír, aunque las este cargando la fregada, pero como sufro de fatalismo crónico, me resulta complicado creer que más allá de mi condición, habrá algo mejor, alguien me dijo alguna vez, tu haces y dices cosas, y luego quieres que todos te perdonen, tenía razón, aunque estoy casi convencida que yo puedo enojarme y odiar en ese instante y al siguiente día me tragaré mi coraje y podré entablar un diálogo. 
Intenté hace tiempo pedirle disculpas a Melissa y no me perdono, y ahora se va mi Informante D, por las cosas que les conté arriba, en lugar de aceptar con resignación que ahora tiene una nueva vida, en la cual dificílmente estoy incluida, me dediqué a tratarlo mal y pues claro, su respuesta fue peor de lo que hubiera imaginado, ojalá hubiera pensado mejor las cosas. 
Creo que por eso mi círculo de amistades se limita cada día más, ¿quién tiene la necesidad de aguantar mi mal carácter y mi fatalismo crónico?
Me duele que se vaya porque en verdad lo quiero más de lo que se imagina, pero que le voy a hacer, lo he lastimado, ya nada podrá ser igual, otra vez creí que tenía un amigo para toda la vida, otra vez di cosas por sentado. 
Me duele mucho cuando las personas se van de mi vida, mis pocas habilidades sociales se retuercen y debo comenzar de nuevo, a veces sólo quisiera dejar de ser lo que soy, arrancarme cada centímetro de piel, irme a otro mundo, dimensión o lo que sea que haya, odio tanto a este ser maligno que llevo dentro. 
Se que la tristeza pasará, y que nunca seré capaz de cortarme el hilo de la vida, ya no tengo lágrimas, sólo está profunda decepción de mi misma.