miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mi dulce compañera hasta que me muera.


Escribo esto porque el día de hoy he perdido la lucha de todos los días, contra mi diabetes, no es que mis niveles de glucosa esten mal, pero es este componente psicológico que a veces me arrastra. Hay días que la D-E-T-E-S-T-O con toda mi alma, y me trago el mundo de comida a mi alrededor, pero luego me invade la maldita culpa y quisiera enviar todo por el excusado, aunque no lo hago, porque  todo vendría peor. 
Hay días, que las agujas me duelen lo suficiente como para desistir  de pincharme una vez más, a veces prefiero no saber del glucometro, ni de las tiras, ni de las lancetas que me dejan agujeritos en mis dedos, a veces siento que se me va partir el abdomen porque me duele mucho. 

No pretendo que nadie que no tenga esta enfermedad me entienda, ni yo misma lo hacia con mi mamá. Hay días que no quiero ni levantarme, porque es la misma rutina, insulina, desayuno, en el cual hay que debatirse entre comer esto o aquello, eso me harta, entonces pienso que sería lindo tener a mi lado alguien que me cocinará y me dijera: no te preocupes, yo te cuido. Pero las cosas no son así, uno es responsable de su vida, junto con sus hipoglucemias y sus hiperglucemias. 


Hoy simplemente no tengo ganas de pelear, ni siquiera quiero ver el estado de mi glucosa, no quiero comer, ni siquiera tenia ganas de levantarme. Pero lo hice y aquí estoy, escribiendo esto, sin pretender que alguien lo lea.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Aunque tenga a donde ir, no voy.

Siempre es la misma fregadera, que si no tengo dinero, que si nos vemos en un lado, que no tengo dinero para la gasolina, que si la mendiga ruta no pasa. Es la cruz que me toca cargar por vivir en el sur de la ciudad, y ser mujer, ya la he cargado desde hace 13 años, a veces, como el día de hoy, estoy harta de esto, pero ¿a dónde me voy?

Aunque tuviera trabajo, no me alcanzaría para vivir sola y en otro lado, asi de patética es mi vida, siempre lo ha sido, nunca puedo ir a donde yo quiero y a la hora que me da mi gana, dependo de quien me recoja y me lleve otra vez  a mi casa, soy una molestia, ya lo sé. 

Eso me pasa, por no trabajar y ahorrar para comprarme un carro ¿no? eso me pasa por no haber estudiado algo que si dejará algo de dinero, al menos ya tendría un trabajo si hubiera estudiado administración o contabilidad. 

Por eso mi único novio me duro una semana, luego un día me dijo que vivía muy lejos, y que no me llevaría de vuelta a mi casa, no le importo que lo haya esperado 40 minutos y que oscureciera, después de eso no volvimos a salir, si, si, ya sé que no debí haberlo esperado tanto.

Mientras tanto sigo aquí en la casa de mis papás, en el sur de la ciudad, aburrida como cada fin de semana, porque soy una ñoña miedosa, sin carro y sin dinero.

lunes, 4 de noviembre de 2013

A un año de tu partida


Ya se cumplió un año, un año que te fuiste sin decir adiós, desapareciste como solías hacerlo, la diferencia es que está vez, no regresaste en tres meses. Que triste fue tu partida, me rompiste el corazón en muchos pedazos, pero te doy las gracias porque a partir del dolor también se crece; prometiste no olvidarme, pero comprendo que eso es imposible, los juramentos hechos en el aire nunca son reales. Mi querido ID hay días que quiero saber de ti, otros tantos te extraño como se suele percibir la infinitud del mar.
Una separación abrupta, sin posibilidad de regreso, pronósticaron los arcanos cibernéticos, y eso es lo mejor que me paso.

Hasta el infinito y hasta siempre.

sábado, 4 de mayo de 2013

La ociosidad




No sé porque vienes a mi mente en este momento, sólo me pone triste ya no saber más nada de ti; quisiera que me hablarás alguna vez, pero mi corazón dice que jamás lo volverás a hacer, no tengo nada que te atraiga hacia mí, el tarot de internet tenía razón: una despedida inesperada sin posibilidad de regreso.
Moriste ID y ni siquiera fui a tu funeral, te embarcaste en una nueva misión que no tenía nada que ver conmigo. No tengo la menor idea de porque te extraño tanto, aunque extraño todo de ti, hasta tus mentiras. Quizá sólo es que contigo me sentía libre en muchos sentidos, hasta hablar de comida o de nuestros lúgubres pensamientos era divertido.
Te extraño tanto como puedo añorar volver el tiempo atrás, pero no me es permitido hacer nada al respecto, solo puedo pensar que es uno de estos intrincados caminos que el creador del universo ha trazado, no era en esta vida, ya no más me queda aceptar esos misteriosos designios divinos ¿quién soy yo para no obedecer los mandatos de Dios?
Ojalá pudiera decir que descanse en paz mi alma, y los recuerdos de ti, a veces creo que ya he superado la perdida, pero hay días que no es así, mi más sincera disculpa por no olvidarte.