viernes, 8 de noviembre de 2013

Aunque tenga a donde ir, no voy.

Siempre es la misma fregadera, que si no tengo dinero, que si nos vemos en un lado, que no tengo dinero para la gasolina, que si la mendiga ruta no pasa. Es la cruz que me toca cargar por vivir en el sur de la ciudad, y ser mujer, ya la he cargado desde hace 13 años, a veces, como el día de hoy, estoy harta de esto, pero ¿a dónde me voy?

Aunque tuviera trabajo, no me alcanzaría para vivir sola y en otro lado, asi de patética es mi vida, siempre lo ha sido, nunca puedo ir a donde yo quiero y a la hora que me da mi gana, dependo de quien me recoja y me lleve otra vez  a mi casa, soy una molestia, ya lo sé. 

Eso me pasa, por no trabajar y ahorrar para comprarme un carro ¿no? eso me pasa por no haber estudiado algo que si dejará algo de dinero, al menos ya tendría un trabajo si hubiera estudiado administración o contabilidad. 

Por eso mi único novio me duro una semana, luego un día me dijo que vivía muy lejos, y que no me llevaría de vuelta a mi casa, no le importo que lo haya esperado 40 minutos y que oscureciera, después de eso no volvimos a salir, si, si, ya sé que no debí haberlo esperado tanto.

Mientras tanto sigo aquí en la casa de mis papás, en el sur de la ciudad, aburrida como cada fin de semana, porque soy una ñoña miedosa, sin carro y sin dinero.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nota: Soy contadora y no tengo trabajo. gracias.