miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mi dulce compañera hasta que me muera.


Escribo esto porque el día de hoy he perdido la lucha de todos los días, contra mi diabetes, no es que mis niveles de glucosa esten mal, pero es este componente psicológico que a veces me arrastra. Hay días que la D-E-T-E-S-T-O con toda mi alma, y me trago el mundo de comida a mi alrededor, pero luego me invade la maldita culpa y quisiera enviar todo por el excusado, aunque no lo hago, porque  todo vendría peor. 
Hay días, que las agujas me duelen lo suficiente como para desistir  de pincharme una vez más, a veces prefiero no saber del glucometro, ni de las tiras, ni de las lancetas que me dejan agujeritos en mis dedos, a veces siento que se me va partir el abdomen porque me duele mucho. 

No pretendo que nadie que no tenga esta enfermedad me entienda, ni yo misma lo hacia con mi mamá. Hay días que no quiero ni levantarme, porque es la misma rutina, insulina, desayuno, en el cual hay que debatirse entre comer esto o aquello, eso me harta, entonces pienso que sería lindo tener a mi lado alguien que me cocinará y me dijera: no te preocupes, yo te cuido. Pero las cosas no son así, uno es responsable de su vida, junto con sus hipoglucemias y sus hiperglucemias. 


Hoy simplemente no tengo ganas de pelear, ni siquiera quiero ver el estado de mi glucosa, no quiero comer, ni siquiera tenia ganas de levantarme. Pero lo hice y aquí estoy, escribiendo esto, sin pretender que alguien lo lea.

No hay comentarios: